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Tipos de matrimonio

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 Tipos de matrimonio Matrimonio animal.- Te hago mía(o) porque te deseo. Para mí es una necesidad biológica. Tú me vas a proporcionar ayuda, placer y prestigio. Ardo en deseos de poseerte. Uniones como esta son necesarias para la preservación de la especie y para el placer de los hombres. Y si algún día la pasión se apaga, pues buscaremos otra pareja que nos proporcione ayuda y placer. Matrimonio humano.-   Gracias por tu belleza, por tu ternura, por tu alegría, por tu fortaleza, por tu gentileza, por tus habilidades, por tu bondad, por tu entrega...   Gracias por tu presencia, por haberme elegido, por haberme aceptado.   Gracias por querer compartir conmigo las buenas y las malas, en la salud y en la enfermedad, en lo próspero y en lo adverso.   Gracias por tu entusiasmo, por tu esfuerzo y por tu paciencia.     Soy feliz porque te tengo conmigo, porque la vida parece más llevadera contigo a mi lado, porque tengo tu apoyo, tu ayuda, tu comprensión, tu...

Cada quien como le parezca

  Por Walter Turnbull (QDEP)   La reciente crisis por la epidemia de influenza revivió en mi memoria una excelente conferencia escuchada en un cassette que me prestaron. Planteaba el conferencista que si aquel exitoso conductor, que aquí llamaremos “periodista X” (hablaba de un famoso periodista gringo, no busquen parecidos en el canal de las botellas), famoso líder de opinión, anunciara que había una epidemia de sarampión pero que podíamos estar tranquilos porque cada quien la podía tratar como le pareciera (con un agua de borraja, con un antiviral, con un mantra, con una limpia, con agua y limón, con una cuenta en el banco, con actividad sexual, etc.) merecería que le pusieran una fuerte multa, le retirarían la licencia de locutor o incluso lo meterían a la cárcel por irresponsabilidad profesional. Esto era una ocurrencia, un ejemplo. Pero he aquí que resultaba que en la vida real, ese mismo periodista que el conferencista mencionaba, unas semanas antes había dicho que cad...

¿Cristo resucitó?

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Para los católicos medianamente informados, la Resurrección de Cristo es un hecho.   Lo conmemoramos, lo celebramos, lo vivimos.   Es el misterio fundamental de nuestra fe, el parte aguas entre el antiguo y el nuevo orden.   A lo largo de la historia ha habido muchos filósofos y maestros, héroes y campeones, libertadores, líderes, visionarios; en algunos cultos antiguos se habla de nacimientos virginales; algunos profetas del antiguo testamento obtuvieron milagros; muchos han ofrecido su vida por causas nobles y muchos fueron resucitados por otro.   Sólo Cristo murió como hombre y resucitó sin intervención de ningún otro ser humano.   Eso es lo que le da credibilidad y relevancia a todos los otros acontecimientos de su vida: su anuncio, su nacimiento, su predicación, su muerte, su Iglesia... Existen pruebas de la resurrección de Cristo, o al menos motivos para creer en ella.   Literatos serios, arqueólogos serios, historiadores serios, encuentran razone...

Me parezco a San Pedro

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Por Walter Turnbull (Descanse en paz) Hace unas semanas, en un retiro, de pronto me sorprendí grandemente al notar cuánto me parezco al apóstol San Pedro. No me refiero, claro, a ser el cimiento de la Iglesia o el pastor de las ovejas designado por Jesús o el hombre valiente que fue a Roma a morir por Cristo. No. Yo me he sentido igual a Pedro cuando, en un arranque de emoción y entusiasmo, en un momento de euforia, al descubrir que Cristo es el Hijo de Dios vivo (porque al menos eso sí he sabido reconocer) o al contemplar su gloria y su bondad, he propuesto sin saber lo que decía: Señor, hagamos tres tiendas , como queriendo retirarme todo el tiempo junto a Él; o al ver su poder sobre la materia le he pedido optimistamente: Señor, manda que vaya a ti sobre las aguas . También igual que Pedro he llegado a declarar alguna vez: Señor, estoy dispuesto a ir contigo hasta la cárcel y la muerte . Faltas de entendimiento también las ha habido. Cuando, sin comprender el sentido ...

El Gato con Botas

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Por Walter Turnbull En el cuento del Gato con Botas, hay una parte en la que el gato desafía al ogro:   “Si quieres que creamos en tu poder, conviértete en un animal.”   El ogro rápidamente se convierte en un imponente león.   El gato entonces va más lejos: “Eso fue fácil:   el león es un animal de tu tamaño.   Si realmente quieres impresionarnos, conviértete en algo chiquito, digamos un ratón.”   Este pasaje me recuerda el misterio de la Encarnación.     Dios nos impresiona con la inconmensurable creación y con todas las maravillas de la naturaleza;   apreciamos su fuerza en los huracanes y en los rayos, su belleza en los atardeceres y en las flores y en las formaciones de las cavernas, su grandeza en las montañas y en las distancias intergalácticas y su fineza en la perfección del cuerpo humano.     Pero la más portentosa obra de Dios, la más extraordinaria demostración de su poder y de su grandeza, es cuando por amo...

¿Quiénes son los reyes magos?

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¿Quiénes son los reyes magos?  Por Walter Turnbull La fiesta de los Santos Magos de Oriente me ha dejado pensando. Bueno, rumiando ideas para no perder concentración en comentarios sarcásticos. Una de las versiones que la cultura popular ha creado de estos personajes es algo así como otro Santa Claus, pero multiplicado por tres. Seres míticos y omnipotentes que cada año, para nuestro regocijo, se acomiden a traernos no lo que necesitamos, sino lo que queremos, lo que se anuncia, lo que deslumbra; y que por alguna extraña razón, para nuestra desgracia, lo hacen con más éxito en donde hay dinero que donde no lo hay. La otra versión es maravillosa. Es la que nos ha venido mostrando magistralmente nuestro flamante Papa Benedicto XVI desde su viaje a Colonia. Seres históricamente reales, sabios y bondadosos que, sin querer sustituir a Dios, descubren su presencia en la contemplación del universo y descubren su llamada en los signos de los tiempos. Su pequeña intervención está p...

Feliz Hombre Nuevo

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Feliz Hombre Nuevo Por Walter Turnbull Una vez más volvemos a repetir, con sinceridad y optimismo, la misma consabida frase: “Feliz año nuevo”. Como si el año pudiera ser feliz, o como si el cambio de un número a otro en el calendario pudiera cambiar las cosas para que seamos más felices. Qué bueno que le deseemos felicidad al prójimo, pero pensar que el año va a ser mejor por arte de magia son sueños de opio. Lo único que puede hacer que un año sea mejor es que los hombres que lo viven sean mejores. El año, el giro de la tierra alrededor del sol, va a ser idéntico al anterior; los hombres, en cambio, sí podemos ser nuevos. Puede ser nueva nuestra actitud ante la vida. Benedicto XVI acaba de darnos un maravilloso instructivo con su encíclica sobre la esperanza. Podemos tener una esperanza renovada para una vida más plena. Puede ser nueva nuestra actitud hacia los demás. Una nueva disposición al respeto y a la tolerancia (siempre en ese orden, claro). Con la esposa, con el e...